Perspectivas

Perspectivas

Regionalización

A parte de la sede central del Syndikat en Friburgo se han creado nuevas coordinadoras regionales. En las asambleas regionales los proyectos intercambian sus experiencias y en prácticamente todas las regiones hay personas que asumen la tarea de asesoramiento.

A principios del siglo presente hubo la idea de crear, a medio plazo, estructuras regionales autónomas del Syndikat, pero este plan se desestimó. No se desmantela y no se fracciona el gran entramado común de casas y proyectos, pero sí se desarrolla una estructura transversal en las regiones. Para cada proyecto es enriquecedor mirar más allá de su propia casa, su barrio, su ciudad y su región. Debido al aumento del número de casas del Syndikat, el número de participantes en las asambleas generales ha aumentado considerablemente y hay gente que lo percibe como una tendencia al anonimato. Crece el interés en crear estructuras mejor manejables al lado de la estructura del entramado en su totalidad. Se impone de nuevo el debate y la reflexión sobre las estructuras futuras y la creación de estructuras regionales.

Crecimiento y límites

¿Cómo de grande puede y debería ser el conjunto del Syndikat? ¿Hay límites? ¿100, 500, 1000 proyectos? Existe una dimensión máxima? No lo sabemos, pero lo vamos a experimentar y averiguar. Con la organización decentralizada del Syndikat y sus casas y proyectos autónomos no existe el peligro de centralizar poder en el Syndikat en su función de enlace entre las casas. Las estructuras regionales se pueden desarrollar según necesidad e interés en crearlas. Tod@s están encantad@s con cada nueva casa quitada definitivamente del mercado inmobiliario para que se frene la espiral de los precios al alza en las ventas inmobiliarias. Y a tod@s nos encanta ver que cada vez hay más personas y grupos que emprenden el camino hacia la autoorganización y autogestión.

Por eso estamos abiertos para nuevos proyectos y saludamos y apoyamos estas tendencias también en otros países.

Nuestra línea de actuación sigue siendo el deseo universal „Vivienda digna y derecho a techo digno, para tod@s“ tal y como está definido en los estatutos del Syndikat desde su fundación. Mientras que el Syndikat como entramado global sea capaz de conseguir que los proyectos miren más allá de sus propias casas, apostando por un proyecto común, no hay razón para no traspasar límites regionales o de países. El transfer solidario debe equilibrar la carencia de recursos por un lado y el superávit de recursos por otro lado, también en lugares diferentes. Es un enorme contraste con las inversiones capitalistas que solo invierten allí donde pueden generar más y más beneficio.

¿De quién es la ciudad?

Según los dictados de naturaleza capitalista no deberíamos existir ya que, desde nuestros principios básicos, estamos violentando las reglas de mercado: El afán de lucro, inversión y accumulación de capital y la propiedad privada son los pilares indispendables de toda actividad económica capitalista. Pero sí existimos, el Syndikat y sus casas, y nos movemos entre ellos: entre grandes empresas de construcción y especuladores inmobiliarios, entre los que construyen su casita de propiedad privada y los que compran su piso de propiedad privada, entre las entidades de gestión de viviendas y los fondos de inversión. En la lucha contra la gentrificación y expulsión competimos con ellos por un que otro bien inmueble o por un solar. Nos enfrentamos a ellos. Con entusiamo y energía seguimos contruyendo nuestro entramado y extendiendo el modelo de casas comunitarias autogestionadas en cesión de uso. Con cada proyecto nuevo quitamos un inmueble del mercado especulativo y lo podemos mantener para siempre como “bien común” („Commons“).